Vuelo sin motor en el Pego do Inferno (Tavira, Algarve)

Vuelo sin motor

Los viajes por el Algarve tienen algo curioso: la gente sale encantada, o sale horrorizada. Yo soy de los primeros, en parte porque huí de los hoteles de Portimão, Faro, Lagoa... y me dediqué a buscar las famosas playas de la región. Así que vi muchísima más naturaleza que la mayor parte de la gente. Y esta foto fue el momento culminante.

Tal vez no haga nunca más una tan espectacular como esta. Podré hacerlas más bonitas (ya las hice), podré hacerlas más curiosas... pero tan espectaculares o tan emocionantes no lo creo.

Mucha de la gente que vio esta foto la comentaron con un escueto "¡qué miedo!" seguido de comentarios acerca del valor (o la falta de cerebro) de nuestro pequeño protagonista.

El Pego do Inferno, es un pequeño remanso tras una cascada de un pequeño río que discurre entre huertas de naranjos y hundido en un pequeño desfiladero. En un lugar tan poco verde como el Algarve su curso es una pequeña explosión de vida. Se dice que el lugar no tiene fondo, y muchos de los habituales se lanzan desde lo alto de la cascada.

Di con él buscando un "parque de merendas" tras haber pasado la mañana tirado en la arena de la Ilha de Tavira para comer con tranquilidad, y siguiendo las señales casi me pierdo... pero di con el sitio. Me llamó la atención la cantidad de coches aparcados, y cuando vi que alguien se había gastado mucha pasta haciendo barandas de madera y escaleras quise saber más... y descubrí el Pego.

Me puse a hacer fotos, pero no conseguía ninguna en condiciones de la gente que se tiraba desde lo alto, y ya me iba. Me paré en lo alto de las escaleras para hacer algún panorama que mostrase cómo es todo el sitio cuando un crío se me acercó y me dijo.

- ¿Quieres hacer una buena foto?

Me lo tomé a guasa, claro. El crío se subió al pasamanos y puso pose de saltador de trampolín. Le hice un par de fotos, pregunté si estaba loco, sonrió, dio un paso adelante y saltó.

Seguí disparando. En ese momento todo parecía pasar muy despacio. Recuerdo que la cámara falló dos disparos porque no fue capaz de enfocar. El tercero es un pequeño splash que casi no se ve por la diferencia de contraste entre las zonas ilumadas y las oscuras. Después de eso le grité al chico que estaba como un cencerro, a lo que el se rió... y yo me fui con el corazón a mil y con mal cuerpo.

Ahora me descojono, pero en aquel momento lo pasé fatal. Por cierto, el crío salió del agua vivo, sin heridas y muerto de la risa.

Esta foto fue hecha con una Sony Alpha-200

Toda la historia, en comic: http://es.zooomr.com/photos/contremo/6481941/

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