Después de hacer lo que pudimos en el entorno del Guggenheim, que no fue gran cosa debido a la enorme cantidad de gente que había por la zona aprovechando que era puente y hacía bueno, nos fuimos hasta el Parque de Doña Casilda, que queda al lado y estaba menos masificado.
Es un lugar bastante tranquilo por el que pasear sin más idea que estar tranquilos y alejarse un poco del ruido de la ciudad.
El parque está dedicado a la viuda de uno de los fundadores del Banco de Bilbao y que se destacó como benefactora de los desfavorecidos y también de los colegios de la ciudad.
Ella: Teresa
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